Terminé de leer la Biblia entera por 5ta vez

Sí, ayer cumplí esa meta que tenía. La vez anterior la terminé de leer cuando estaba en Uruguay, en el año 2017. Considero que me demoré bastante, pero fue bueno culminar este proceso.

Hace algunos meses encontré que en agosto del 2019 me había fijado la meta de completar esta quinta lectura en julio de 2021, así que me puse en campaña, leyendo 5 capítulos diarios.

Me valí de una o dos aplicaciones de Biblia en celular y aproveché los viajes al trabajo para avanzar bastante.

En adelante, no me propongo completar una sexta lectura. Más bien quiero profundizar en algunos temas, como pueden ser los últimos tiempos o el Espíritu Santo.

Sea como sea, valoro conocer más de la Palabra de Dios, la cual me ha guiado y me ha dado el fundamento para forjar mi vida personal y familiar.

Encuentro que es un libro extraordinario. No deja de sorprenderme. Lo recomiendo absolutamente.

Mi hijo Samuel hace poco me envió una foto con la dedicatoria que escribí en una Biblia que le regalé. Ahí le dije que la Biblia era el mejor libro que podía darle.

¿Cómo puedo adorar a Dios?

He leído algunos libros cuyos autores dicen: “Nunca antes pensé escribir un libro sobre este tema”. Tal vez llegue un día a decir lo mismo acerca de la adoración.

El pensamiento que inspira esta publicación es el siguiente:

Si no sabes o no se te ocurre cómo adorar a Dios, te sugiero que pienses en algo que haga que Dios sea admirable para ti.

¿Qué te asombra de Él? ¿Qué te sorprende en su forma de ser o de actuar? Tus respuestas serán los mejores y más genuinos motivos para adorarle.

Ahora, si no encuentras muchos motivos, puede deberse a que no lo has conocido tanto o a que nos has tenido tantas experiencias personales con Él (tal vez ninguna, puedas decirme).

Te propongo lo siguiente:

CONOCIMIENTO: Conoce lo que dice la Biblia acerca de Dios. Procura hacer un alto al leer la Biblia, para meditar en qué aprendes de Él (cómo es su carácter, cómo se relaciona con los seres humanos, cuáles son sus principios al actuar, qué sentimientos tiene, cuáles son sus propósitos, etc.).

EMOCIONES: Déjate sorprender por lo que descubres. Sé como los hebreos, quienes en la medida en que iban teniendo experiencias con Dios, le iban llamando con nuevos nombres. Por ejemplo, si vieron que Él sana, entonces lo llamaron El Sanador. Eso puede deslumbrar a cualquiera. Incluso estas emociones las puedes tener al oír lo que Dios hace en la vida de otros, al conocer los testimonios o historias que otros puedan contar.

VOLUNTAD: Cuando tu corazón salte de emoción, libera tu adoración, como un acto de tu voluntad. Si descubriste algo hermoso de Dios, adóralo por su hermosura; si comprendiste que te perdona, adórale por ello. Hazlo en la forma que quieras, de acuerdo a tu personalidad, según tu forma peculiar de ser. ¿Quieres levantar tus manos? Pues hazlo. ¿Quieres componerle una canción o pintar un cuadro? También puede ser. ¿Quieres contarle a otro lo que descubriste? ¿Quiénes meditar en silencio? ¡Atrévete a expresar tu adoración!

Te doy un ejemplo.

Ayer y anteayer, estuve leyendo el libro “Pacificadores”, escrito por Ken Sande. Muchas veces tuve que interrumpir mi lectura para ir a contarle a mi esposa lo que iba descubriendo. Sinceramente me emocionaba ver de qué forma la obediencia a los principios divinos puede ser tan genial cuando se trata de resolver conflictos interpersonales.

Una de las conclusiones a la que llegábamos era que cuando uno sigue esos principios actúa en el plano de lo sobrenatural, en el plano de Dios, que va más allá de las limitaciones humanas. Por ejemplo, cuando alguien perdona lo que parece imperdonable, cuando alguien ama a sus enemigos o cuando uno opera con sabiduría para resolver un difícil problema, está ejecutando acciones que glorifican a Dios, está sirviendo a su prójimo (aún a los enemigos) y crece espiritualmente.

De esa manera yo adoraba a Dios: con mis palabras llenas de emoción, contando a otros de las maravillas implícitas al vivir de acuerdo a sus propósitos, y también usando mis palabras para exaltar al Señor en mi oración.

Cuando medito en todo esto, concuerdo con el salmista cuando una y otra vez exclama: “¡No hay otro como tú! ¡Sólo tú eres digno de ser adorado!”

No a la violencia contra la mujer

Acabo de vivir una experiencia en que me vi enfrentado a la disyuntiva de dejar pasar una escena de violencia contra una mujer, o de involucrarme.

Así ocurrieron los hechos: Me encuentro en el paradero de calle Quillota, esperando micro para Rodelillo. Dos jóvenes se acercan, vienen discutiendo. Ella no quiere subirse a la micro, pero él va, la toma de la mano y la sube con firmeza.

Ella no quiere sentarse con él, pero finalmente se sientan juntos. Ambos siguen discutiendo y diciendo garabatos. Ella reclama una y otra vez porque le duele como él le toma la mano. Cuando llegan las cosas a ese punto, me pongo de pie, me doy vuelta hacia atrás, les miro y le pregunto a ella: “¿Necesita ayuda?”. Ella dice: “No, no, no”. Yo me siento y el joven me lanza algunos insultos, que pasaré a analizar:

Que soy viejo. Mi comentario es que quizá alude a que tengo canas, lo que es bastante normal porque ya tengo 50 años.

Que soy chico. Claro, también tiene la razón, porque a lo más, quienes me han medido dicen que mi estatura es de un metro sesenta.

Que soy metido. Desde su punto de vista, entiendo porqué piensa así.

Puedo pensar que me dijo tres verdades pero las dijo en formato de insultos, a los que yo no respondí (ni pensaba hacerlo). Pero lo mejor de todo lo ocurrido es que la violencia hacia la joven cesó radicalmente.

En ese instante pensé que él perfectamente podía venir a pegarme y eso sería fatal para mí, pero afortunadamente nada más sucedió y finalmente bajaron en silencio, sin que yo me diera cuenta.

Antes de bajarme, miré hacia atrás, vi que ya no estaban esos pasajeros y tuve un pequeño diálogo con una señora que fue testigo de lo ocurrido. Ella me dijo que era mejor no meterse porque a uno lo insultan. Yo le dije que no pensaba responder pero que me alegraba notar que después de mi intervención la situación se tranquilizó. Ella dijo que la chica no debiera aguantarle. Yo estuve de acuerdo y agrego que en esos casos, los demás algo tenemos que hacer para frenar la violencia contra la mujer.

Todo esto me da mucho en qué pensar. Pienso que un hombre fue el causante de esta escena de violencia, pero también fue un hombre quien le puso freno. ¿Por qué hice lo que hice? Porque creo que como hombre estoy llamado a eso, y como cristiano, también. ¿Me arriesgué mucho? Puede ser, pero vale la pena el riesgo.

Día del Padre 2020

Fue muy lindo este día. Tuvimos una video conferencia en la mañana con la familia de Ruth, llamé a mi papá para saludarlo, recibí unos regalitos (un suéter y también un corte de pelo, por mi hija de 15 años), participammos de un rico desayuno con torta hecha en casa y más tarde de un almuerzo genial, preparado por mi esposita.

Durante el almuerzo… y antes… y después, tuvimos un grato tiempo cantando canciones cristianas de los 80 y 90… y otras de Diate do Trono que aprendimos en Brasil en el año 2001.

A continuación llegó la hora de hacer el rompecabezas de 1.000 piezas, pero esta vez entre nosotros 4. Hace un par de semanas nos hemos estado entrenando Susana y yo. Reconozco que somos un tanto fanáticos, ya que antes lo armamos nosotros 2 solos 8 horas, pero ahora queríamos hacerlo en solamente 4 horas.

Como pueden ver en la foto, lo completamos en 3 horas y 58 minutos. ¡Fantástico! Fue un regalo para mí, porque yo lo pedí y porque fue un tanto un sacrificio para Samuel y la mamá, pero al final fue positivo para todos celebrar al cumplir la meta.

Feliz de ser padre

Hijos, en la cumbre del Cerro Dragón.

Gracias a Dios soy padre de dos hijos. De Samuel, que ya tiene 17 años y de Susana, que ese año cumplirá 16.

Ser padre ha sido una experiencia maravillosa. Hubo un tiempo en que pensé no casarme nunca para no hacer infelices a mi futura esposa ni a mis también futuros hijos, pero agradezco haber salido de ese engaño y haber conocido a Ruth y tener una hermosa familia con ella.

Me encanta ver que padre y madre somos diferentes y que ambos contribuimos con nuestros aportes a la edificación familiar.

Me encanta apreciar cómo opera la genética y notar cuánto se parecen nuestros hijos a nosotros.

Encuentro que ha sido súper que los hijos fueron mi inspiración en mi veta artística de componer cancioncitas para ellos. El año pasado nuestra hija comentó que antes pensaba que todos los papás le hacían canciones a los hijos, pero desde entonces lo valoró más.

Una de las mini melodías que les compuse dice así:

El papá y la mamá aman mucho a sus hijos,

el papá y la mamá aman mucho a Samuel,

el papá y la mamá aman mucho a Susana,

el papá y la mamá aman mucho a los dos,

el papá y la mamá son el Santi y la Ruth

Dejaré esta entrada hasta aquí, pero desde luego, podría escribir mucho más.

Las tres caras del amor

Este es el título de uno de los varios libros de Josh McDowell que leí muchos años atrás, cuando todavía era soltero pero estaba decidido a cimentar mi vida en sólidas bases cristocéntricas.

Treinta años después lo volví a leer, pero en esta ocasión, junto a mi esposa y mis hijos.

Durante un par de semanas lo fuimos leyendo capítulo por capítulo, cada mañana, de lunes a viernes, en el tiempo que tenemos reservado en nuestros horarios a modo de devocional familiar.

En torno a este libro, pudimos conversar, recordar historias, orar y también reír (sobre todo en el capítulo final). Personalmente, me resulta muy significativo que nuestros hijos puedan recibir estas valiosas enseñanzas acerca del cultivo del amor y de la sexualidad, que tanta falta hace en las generaciones actuales.

Si te interesa leerlo, lo encontrarás con una portada diferente, pero seguramente seguirá con el mismo potencial para discipular vidas.

Termino este post pegando la descripción que viene en la contratapa del libro.

DESCRIPCIÓN

JOSH McDOWELL y PAUL LEWIS
ISBN 0789904616
Respuestas francas y directas en cuanto al plan de Dios para el amor y la sexualidad.

¿Por qué entre la casi ilimitada libertad para la expresión sexual, tanta gente se encuentra tan insatisfecha y descontenta?

¿Por qué algo tan natural y hermoso como la sexualidad está dando como resultado relaciones que dejan tanto que desear?

¿Qué es lo que marcha mal?

Todos queremos un amor rico… vigoroso… perdurable y satisfactorio. El anhelo de dar y de recibir amor perdurable y constante late en el corazón de cada uno de nosotros.

En Las Tres Caras del Amor, los autores delinean clases de amor que es posible experimentar: amor si, amor por y amor y punto, es probable que aún anhele encontrarlo.
De muchas maneras, las personas tratan de descubrir ese amor profundo y fuerte que crece constantemente. ¿Pero sobre qué bases lo hacen? ¿Dónde cabe la sexualidad en todo esto? Tal vez la sexualidad no sea el secreto del amor.

Afortunadamente, existe una solución, y es tan completa y realista como positiva y feliz.

Si busca respuestas francas y directa en cuanto al plan de Dios parta el amor y la sexualidad, este libro fue especialmente escrito para usted.

Paginas: 128

Editor: Editorial Unilit

Nuestra familia como foto de portada

Esto es algo anecdótico que no lo había comentado hasta hoy.

En el verano estuvimos recorriendo la región de la Araucania en familia. Una novedad fueron las letras gigantes de TEMUCO entre las Avenidas Caupolicán y Balmaceda.

Allí nos dimos tiempo para tomar las fotos de rigor, y cuando las compartí en Facebook, la administradora del grupo “Temuco – Araucania Chile” nos preguntó si aceptábamos que esta foto apareciera en su portada… y así fue… hasta el momento.

Estamos cumpliendo 3 años en nuestro departamento

Este es nuestro motivo de celebración. Ha pasado velozmente este tiempo. Rápidamente -a fines del año 2016- surgió la posibiidad de postular al subsidio habitacional, y asimismo fue como logramos comprar esta vivienda, acá en las alturas de Valparaíso, sin haber tenido que pagar ni un solo dividendo ni cuota de crédito alguno.

Celebramos y agradecemos a Dios por todo. También porque Él nos ha sustentado y protegido en medio de tiempos tormentosos que hemos vivido como región y como país.

Desde que llegamos, hemos tenido en mente que al menos en 5 años no nos vamos a mudar de casa (eso le parece extraño a algunos que no se cambian nunca), pero hablamos de ese lapso porque es el plazo de restricción legal para los beneficiarios del subsidio habitacional (prohibición de arrendar o de vender el inmueble adquirido con aportes del Estado).

¿Y después, qué? No lo sabemos. Esperamos que Dios nos dirija, pero no quiero ocultar que en el fondo, a Ruth y a mí nos gustaría ir a un sector rural, tal vez central o precordillerano de la Región de la Araucanía, donde pueda trabajar como profesor rural y donde podamos vivir, servir en el nombre de Jesús e involucrarnos con la comunidad.

Hoy comentamos al almorzar que tal vez vivamos en una pequeña casa de profesor de una escuela rural, pero ya estamos acostumbrados a vivir en una vivienda pequeña, y somos felices en ella, así que eso no representará ningún problema.

Alegría y hospitalidad desbordantes.

Hace tres años no íbamos a Pucón, que es donde vivimos en los años 2011 y 2012.

El miércoles 19 de febrero viajamos de sorpresa, en el auto que nos prestó mi cuñado (linda muestra de generosidad).

Recorrimos varios lugares que nos traían recuerdos, fuimos a la playa grande y pasamos a visitar apenas dos hogares.

En primer lugar fuimos a saludar a la herman Leontina Riquelme, con quien vivimos grandes momentos en el pasado. Ella es una mujer cristiana de buen testimonio, que se caracteriza por su alegría y hospitalidad.

Nos acogió, nos compartió unas humitas que tenia, nos sirvió mate y nos pidió perdón por el poco queso que podía ofrecernos. Nos hizo reír con sus anécdotas y comentarios, pero lo mejor fue que nos dio a nosotros y a nuestros hijos una gran lección de hospitalidad.

El segundo hogar fue el de un amigo y ex compañero de curso de Samuel. Su nombre es Flavio, y sus padres son el hermano Alejandro Jara y su esposa Any.

Aquí también lo pasamos muy bien. Nos reímos con ganas, compartimos verdades de la Palabra de Dios y -al igual que la hermana Leontina- nos dieron ricos alimentos: duraznos recién cortados de la mata, tortilla de rescoldo hecha en casa, mate y unas gigantescas láminas de queso como nunca habíamos comido antes (ahí entendí porqué nuestra anterior anfitriona pidió disculpas por el queso).

Nuevamente quedó grabada en nosotros una tremenda lección de hospitalidad, rodeada de un ambiente de alegría. Sencillamente maravilloso.